Feliz Cumpleaños [profile] alderaan_

Sep. 17th, 2006 08:22 pm
anasyx: ([xf] mulder)
[personal profile] anasyx
Pues eso, que espero que te lo estés pasando super bien hoy!! Tras el cut regalitos en forma de fan art, es una tontería, pero al menos es algo ;)







No se si no tienes header porque no quieres o porque te da corte pedir que te hagan uno. Si es por la primera opción pues bueno, para gustos las personas. Si es por la segunda opción *te doy un capón* al menos por el LJ no tienes que tener vergüenza para pedir nada porque seguro que habrá gente que te lo haría encantada. Vamos, que te he hecho un header. Es como el banner de arriba, pero más grande. Si te lo quieres poner y no sabes como hazte un messenger y te lo explico por ahí dimelo e intentaré ayudarte, pero vamos, es bastante fácil hacerlo. He intentado que el color del fondo sea igual que el de tu LJ pero no se si lo he conseguido.







Y para que las demás no os enfadeis conmigo una sorpresa para todas detrás de este cut




Se que [livejournal.com profile] alderaan_ también lo estaba esperando, así que doble regalo!!

Lo he acabado esta mañana, así que ser buenas ;)



Dos
por AnaScully


Nota: Un pequeño resumen del primer capitulo (Uno) por si no lo quereis leer, Scully estaba enfadada con Mulder y había ido a un bar con su amiga Ellen, habían atracado ese bar y disparaban a Scully. Mulder estaba en otro bar cuando Ellen le llama por teléfono para que fuera al hospital. Scully está bien dentro de su gravedad y Ellen confiesa a Mulder que Scully había ido a beber porque se sentía sola. Mulder se dispone a sincerarse.




-Te tengo que decir algo importante -dijo Mulder mientras soltaba el aire.

Scully contuvo la respiración. Estaba segura de que Ellen le había dicho algo de su conversación a Mulder. Conocía a su amiga desde hacía mucho tiempo y algo se le habría escapado. No sabía si matarla o hacerle un monumento. Seguramente lo decidiría en breves momentos.

Pero Mulder no continuaba la frase. Se quedó callado, como si le costara decir lo que tenía pensado. Y si era lo que ella pensaba, no era para menos. Para no vivir con la incógnita y por si acaso Mulder se echaba para atrás en el último momento, le instó a continuar.

-Qué es, Mulder?

Por fin abrió la boca para decir algo pero una guitarra sonando en la habitación captó su atención. Su compañero de habitación, un chico llamado Richie, había subido el volumen de la radio que tenía en la mesilla al lado de su cama. Scully estuvo tentada a bajar de la cama y estrangularlo con la mano que tenía libre, sin embargo se conformó con echarle su habitual mirada asesina.

-Lo siento -dijo el chico avergonzado- Es una de mis canciones favoritas.

Era una canción que se intuía rockera, un hombre empezó a cantar seguido de una mujer. Mulder miró a Scully y sonrió haciéndola sonreír también aunque sin saber el motivo. Al escuchar la letra de la canción su sonrisa se ensanchó. La letra decía exactamente lo que quería en ese momento.


Before you slip into unconsciousness, I'd like to have another kiss. Another flashing chance and bliss… Another kiss, another kiss.

Mulder se sentó en la cama de Scully, al lado de ella y acercó la boca a su oído. Su voz se le notaba firme, ni señal del los titubeos que había hecho hacía pocos segundos. Sin embargo siguió susurrando, como si eso les diera más privacidad en esa habitación.

-Creo que a partir de ahora me tendré que callar y que las canciones digan lo que quiero decir.

Se apartó de ella para ver su reacción. Scully se había quedado petrificada. Más o menos sabía que eso era lo que le quería decir Mulder, pero no era lo mismo fantasear sobre ello que esa persona se lo dijera a la cara en esa situación. Todavía dudaba si eso era un efecto segundario de la anestesia y se lo estuviera imaginando.

-Y ahora quieres decir... -tenía que estar segura antes de lanzarse dar el salto mortal. No quería que Mulder no la cogiera y se estrellara contra el suelo porque no habría red.
-Ya lo has oído, aunque no de mi boca -Mulder desvió la vista de sus ojos a sus labios. Ella se los mojó instintivamente.
-Te gustaría tener otro beso. -dijo ella recordando la letra de la canción.
-Otro destello de suerte y felicidad. Aunque se podría cambiar la letra, destello por felicidad permanente.

Scully bajó la mirada tímidamente para que las lágrimas no se le escaparan. Se serenó lo mejor que pudo durante un segundo. Bien, no era difícil. Seguir la conversación con Mulder hasta que alguno de los dos tuviera el valor de acercarse al otro y besarse. Ella no podía así que tenía que ser Mulder el encargado de recorrer ese camino.

-Y supongo que yo podría hacerte el deseo realidad -dijo todavía sin levantar la vista. Sus manos le parecían fascinantes en esos momentos
-Dana -al oír su nombre en la boca de Mulder no tuvo más remedio que mirarle, no era común que lo hiciera- Tu eres mi mayor deseo.

Eso era demasiado para poder soportarlo sin derramar unas cuantas lágrimas. Lágrimas de alegría eso sí. Mulder lo sabía y por eso por fin se había acercado a ella y las interceptaba con pequeños besos en su rostro. Cada vez la besaba más cerca de su boca, hasta que por fin se dieron el ansiado beso que llevaban tanto tiempo esperando. Como si fuera una descarga eléctrica producida por ese roce de labios, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.

Mulder se separó y ambos sonrieron. Parecía como si hasta ese momento no se hubiesen percatado de la existencia del compañero de habitación de Scully, pero ahí estaba, observando con detenimiento lo que hacían sin ningún disimulo. Scully se sonrojó un poco mientras bajaba la mirada. Mulder también estaba un poco violento ante esa situación, pero Richie le sonrió.

-Os felicito, me habéis dado la clave para declararme a la chica que me gusta -les dijo.

Bueno, al menos alguien se había aprovechado del desenlace de siete años de sentimientos escondidos además de ellos. Scully le sonrió imperceptiblemente a Richie mientras miraba un punto indefinido de la habitación. No había pasado tanta vergüenza en su vida. Pero Mulder parecía que se lo estaba pasando bien.

-Me alegro de haberte ayudado, tu canción ha hecho bastante, de quien es?
- De X -contestó Richie.

Ellos intercambiaron una mirada cómplice. Hasta en su relación personal tendrían que dar las gracias a esa letra. Los expedientes X les unieron como compañeros y X como pareja.

-Richie, te importaría que Mulder corriera la cortina?

Eso era lo que Scully más deseaba. Sentirse observada no le gustaba en absoluto. Tal vez por eso odiaba tanto las cámaras de televisión. Pero que incluso en un momento tan crucial en su vida tuvieran de testigo a un adolescente enamorado muy pendiente de lo que hacían...

-No, claro que no. Y si queréis estar solos puedo coger la silla de ruedas e irme un rato por ahí.
-No, no hace falta -dijo Scully moviendo la cabeza.

Mulder corrió la cortina que les daba un poco más de privacidad para luego sentarse otra vez en la cama con ella. Scully estaba nerviosa, no sabía lo que hacer. El primer paso ya estaba dado, se habían besado, ya sabían lo que sentían el uno por el otro... Un momento, no lo sabían. Al menos no se lo habían dicho. Miradas, gestos, roces, pero no verbalmente. Era un mero trámite, pero nunca se habían dicho esas dos palabras, lo habían hecho de mil maneras pero de esa forma, la forma internacional, no.

-Mulder...

Ese era el gran paso. Siempre había pensado que lo daría Mulder y nunca en esa situación, pero así era su vida desde que él entró en ella, el convencionalismo no era lo suyo.

-Sí? -Mulder sonrió. Sabía lo que le iba a decir, estaba segura de ello.

Scully le hizo señas para que se acercara más a ella puesto que lo que iba a decir solo le interesaba a una persona y a nadie más en la habitación.

-Te quiero.

La sonrisa de Mulder se hizo más ancha mientras cogía su cabeza con ambas manos y la dirigía hacía él para que se besara por segunda vez en esa noche. Sus labios se encontraron, esta vez ya con más confianza que la primera vez. Sin embargo Mulder se separó de pronto y se puso a reír.

-Que pasa? -preguntó Scully un poco molesta por esa interrupción.
-Nada -dijo Mulder intentado no reírse al ver que Scully le taladraba con la mirada- Es que... me preguntaba que hubieras hecho si te hubiera dicho yo 'Lo que faltaba'

Scully no tuvo más remedio que sonreír. Cuando se acordaba de ese momento ocurrido hacía mas o menos un año tenía el impulso de darse cabezazos contra las paredes por lo estúpida que fue en ese momento. Mulder drogado? Que excusa más tonta para acallar el miedo, temblor de piernas, que había tenido en ese momento.

Se puso seria, pero notaba como otra sonrisa quería emerger de sus labios.

-Pues no lo sé. También te lo puedo haber dicho por el efecto de la anestesia.

Mulder puso su cara de pánico y Scully no tuvo más remedio que lanzar una carcajada, Mulder era un inocente a veces y se creía todo lo que le decían. No sabía que ella le estaba gastando una broma?

-No me hagas una broma de estas si no quieres que me de un infarto -dijo él al cabo de unos segundos de comprender la verdad.
-Vaya, no sabía que fueras tan mayor, usted perdone, señor Mulder.
-Me conservo joven en muchos aspectos -al oír a Mulder decir eso con voz seductora el estómago de Scully dio tres vueltas de campana. Esa voz la volvía loca.

Sin poderse contener, con la mano que tenía buena, Scully atrajo a Mulder hacía ella. Pero parecía que él tenía otros planes pues en vez de acercar su boca a la de ella empezó a darle besos en el cuello mientras Scully se preguntaba porque habían tardado tanto tiempo a estar como estaban en ese momento, o sea ella recibiendo los besos de Mulder por todo el contorno del cuello mientras notaba como subía hacia la oreja a la vez que sus manos se perdían en el sedoso pelo de su compañero, ahora en más sentidos que hacía una media hora.

-Scully -Mulder le estaba mordiendo dulcemente el lóbulo de la oreja- Porque no aceptamos la invitación de nuestro amigo Richie y le decimos que se vaya?

Esa era una oferta muy tentadora pero Mulder parecía que no se había dado cuenta en el estado que se encontraba, así que, muy a su pesar, se separó un poco para que él dejara de besarla y cuando obtuvo toda su atención se señaló el hombro izquierdo, el herido.

-Te recuerdo que me han disparado hace menos de dos horas, todavía estoy convaleciente.
-Quien sabe si eso no es bueno para la rehabilitación.

Mientras hablaba Mulder hacía círculos con el dedo en el otro hombro de ella. Además de hacer pucheritos como un niño pequeño que no se salía con la suya. Scully prefirió ignorarle.

-Mulder -dijo suspirando- yo tengo las mismas ganas que tu de estar contigo, pero si hemos esperado tantos años, que más da unos días mas?

Era un racionamiento lógico y él lo sabía. Así que desechó la idea de cumplir su fantasía erótica número doce, montárselo con Scully en un hospital. Era una lástima pero tendría que esperar. Además ella no podía mover el hombro y probablemente al pasársele el efecto del calmante que seguramente le habían dado, le dolería. Ya habría otra ocasión, en el hospital o fuera de él. Ahora sabían lo que sentían el uno por el otro y esa pasión refrenada por tantos años la iban a hacer realidad de una forma u otra, en un lugar en el que los dos estuviesen cómodos.

Antes que Mulder pudiera decirle alguna cosa más, la puerta de la habitación se abrió y entró el doctor Greg Shepperd, un compañero de Scully en la facultad de medicina.

-Hola Dana -dijo apartando un poco la cortina que Mulder había corrido- que tal tu hombro?
-Hola Greg, no sabía que trabajaras hasta tan tarde.
-Sí, bueno -se sonrojó un poco- quería ver como te encontrabas. Tu eres mi última paciente del día.
-Que privilegio -bromeó ella.

Mulder notaba como él sobraba en esa habitación y no sabía porque. De que se conocían ese tal Greg y Scully? Porque se hablaban con tanta familiaridad? Como Scully parecía no reparar en su presencia, y eso que estaba sentado a pocos centímetros de ella y la tenía cogida de una mano, tosió para que ella supiera que todavía no se había ido de la habitación y seguía allí. Scully le miró extrañada y Mulder hizo un gesto con la cabeza hacia Greg.

-Ah... sí. Greg, te presento a Mulder... -se deshizo de la mano de Mulder bruscamente- un amigo especial. Mulder este es Greg.

Mulder se levantó de la cama de Scully y apretó firmemente la mano que le tendía este tal Greg. No estaba celoso, de verdad. Si se lo repetía más veces a lo mejor soltaba la mano del otro y dejaba de apretarla fuertemente. Tan fuerte que ya creía vislumbrar una mueca de dolor del doctor. Pues si que era blandengue. Sonriendo le soltó la mano mientras se sentaba otra vez en la cama.

-Solo había venido a decirte que esta noche te quedarás para ver como evoluciona el hombro -parecía que a Greg se le habían pasado las ganas de seguir flirteando con Scully y se tocaba la mano dañada- Mañana te daré el alta.
-Esta bien -Scully suspiró resignada- No esperaba otra cosa, hasta mañana Greg.
-Chao -dijo Greg saliendo por la puerta.

Scully estaba un poco avergonzada por su conducta en ese momento. Sí, a Greg lo conocía desde hacía mucho tiempo y hacía bastante que no lo veía. A pesar de la gravedad del disparo, le había dicho a Ellen que no era nada, pero un disparo siempre era algo, se había alegrado de habérselo encontrado en urgencias y casi no habían tenido tiempo de hablar. Pero eso no era excusa de dejar a Mulder de lado y ni siquiera presentarlos... Eso había sido un fallo por su parte. Fallo del que estaba segura que a Mulder no le había pasado desapercibido.

-Greg?

No podía ser de otra forma, cualquier hombre que se le acercase y Mulder casi los mordía para que ni siquiera la olieran. Ahora esa territorialidad se convertía en celos.

-Greg James Shepperd, fue un compañero de la facultad. Íbamos a casi todas las mismas clases los primeros años, luego él se decantó por medicina general y yo por forense para cortar y picar.

Se quedaron un momento en silencio, mirándose a los ojos.

-No hace falta que te pongas celoso -dijo ella otra vez cogiéndole la mano.
-Yo celoso? -ahora era él quien se deshizo de ella y le levantó de la cama.

Scully suspiró. En ocasiones Mulder parecía un crío insoportable que tenía demasiadas rabietas si no se hacía lo que él quería. Era adorable a veces, pero otras daban ganas de pegarle un par de bofetadas para ver si crecía. No hacía ni media hora que se habían declarado y ya tenían su primera pelea. Ella sabía que una relación con Mulder sería difícil, pero no iba a rendirse por ese pequeño inconveniente. Por eso dio unos golpecitos al colchón donde estaba sentada, apoyada por dos cojines en la espalda, para que Mulder se sentara de nuevo. Este, tras unos segundos de vacilación, le hizo caso.

-Es halagador que tengas celos, así se que yo te importo. Pero... ahora ya sabes lo que siento y creo que deberías dejar de mear a mi alrededor para marcar tu territorio.
-Pero porque no le has dicho que somos... bueno, ya sabes...
-Pareja? -dijo ella sonriéndole.

Mulder asintió. Todavía no creía que existiera una palabra que definiera la relación que tenían. Pareja, sonaba bien. Habían pasado a otro nivel y eso le gustaba. Antes no sabía lo que eran. Amigos, por supuesto. Pero creía que no todos los amigos hacían lo mismo que ellos. Salvarse la vida mutuamente sin importarle la suya propia. Mulder sabía que Scully daría la vida por él si se lo pidiesen y él lo mismo por la de ella. Ahora sabía que ese sentimiento era más que amistad. Incluso más que amor. Sin embargo, habían alcanzado el punto más alto que el término 'pareja' podía entenderse en la sociedad actual hacía demasiado tiempo, en ese momento solo lo estaban haciendo de forma oficial.

-Greg es amigo de mi hermano Bill -empezó a explicarle Scully para que él comprendiera el porqué de su acción- Antes vivía en San Diego, así que mi hermano y él iban al mismo colegio. Es más mayor que yo pero se cambió varias veces de carrera y por esa razón coincidimos en la facultad de Medicina. No somos grandes amigos pero no lo veía desde hace tiempo y me ha hecho ilusión encontrármelo. Y no se lo he dicho porque quiero que estés vivo para decírselo a mi madre.

Mulder pensaba que el odio que Bill Scully le tenía era un poco irracional. Al fin y al cabo mientras que Bill dejaba morir a su hermana en una cama de hospital, él estaba buscando la cura para su cáncer. Que la dejara morir con dignidad, ya. Para Mulder no se moría con dignidad, se vivía con ella.

-Le caigo bien a tu hermano, verdad Scully? -dijo Mulder irónico.
-Digamos que eres una persona non grata en su casa. Pero no te preocupes, no ha contagiado su locura al resto de la familia. Tara y Charles no se han dejado influir por él, aunque Charles no te conoce y a mi madre le caes bien. Estoy segura de que desde el primer momento ya te veía como su yerno.
-Al menos tengo a dos Scullys a mi favor.
-Ya verás que con el tiempo Bill aceptará que no soy una niña y que tu eres mi hombre ideal.

Scully todavía se sorprendía de que esas palabras surgieran de su boca con esa facilidad y que no se pusiera roja a la velocidad de la luz. Ya no había más secretos entre ellos y eso le hacía ser más sincera y decirle todo lo que pensaba, porque era verdad. El no permitirse amar a Mulder era una regla que se había impuesto ella, pero esa clase de reglas estúpidas habían desaparecido en el momento que se besaron por primera vez.

-Me voy a sonrojar de los piropos que me dices.

Ella volvió a sonreír. Estaba feliz y creía que en ese rato había sonreído más veces que en un año entero. No pudo contener un sonoro bostezo aunque se llevó una mano a la boca para taparla. Estaba cansada y le estaba entrando sueño.

-Cansada? -le preguntó Mulder poniéndole un mechón de pelo detrás de la oreja para luego acariciarle el pelo.
-Un poco. El día ha sido duro -bromeó ella.
-Me quedaré contigo,
-No -ella negó con la cabeza mientras cogía la mano de él y la besaba- Estoy bien y tu tienes que descansar también. No me iré de aquí sin ti, te lo prometo.
-Menos mal que me lo dices. Creía que te ibas a marchar con Greg.
-Que tonto que eres -le dijo con cariño- Te lo digo en serio Mulder, vete a casa a dormir aunque sea un poco. Mañana ya nos veremos. Si no, estoy segura que no pegaríamos ojo en toda la noche -reconoció al final.
-Entiendo lo que quieres decir -asintió él con una sonrisa traviesa en los labios.

Como no lo iba a entender? A él se le había pasado por la cabeza lo mismo. Besarse hasta el amanecer para recuperar el tiempo perdido. O quizá Scully pensaba hablar. Hablar de lo tontos que habían sido esos años. La verdad es que lo habían sido y con ganas. Todo por no hablar de ellos y preferir mirar al cielo, ella al microscopio, en vez de mirarse a los ojos y leer el mensaje que había en ellos. El caso es que las dos opciones significaban no dormir ellos y no dejar dormir a su compañero de habitación, que por cierto había estado callado todo el rato. Buen chico.

Para estar un poco más de tiempo con Scully, Mulder besó a Scully en la frente y luego bajó hasta la nariz, donde también le dio otro beso. No le apetecía irse y sí pasar todo el tiempo que pudiera con ella.

-Parece que alguien no tiene ganas de irse.
-La verdad es que no -reconoció Mulder haciendo pucheritos- No me puedo quedar?

A pesar que el sentimiento era mutuo, Scully le dijo que no con la cabeza mientras reía por la cara de niño enfurruñado que le había puesto Mulder. Pareció que él se resignó por fin y le dio un beso de despedida en los labios. Ella pensó que se podía acostumbrar pronto a esas cosas. Mulder se giró para irse dejando ver una panorámica de su trasero. Ese trasero que ella había deseado estrujar millones de veces. Ahora ya no tenía excusa para no hacerlo, verdad? Podía cumplir una de sus fantasías. Podía ser impulsiva por un momento. Así decía la canción que sonaba en la habitación por la radio de Richie.

14000 times a second. The speaker moons. Magnetism pushes the impulse through.

Mulder se volvió sorprendido y ¿complacido?

-Te estás volviendo muy revoltosa por momentos.
-Y eso te molesta? -preguntó ella con una sonrisa traviesa.
-Si te digo que no me dejarás quedarme?

Pareció pensárselo un momento, pero Mulder sabía la respuesta antes de que la dijera.

-Se siente -mirada de niña traviesa- he de recuperar fuerzas. Hasta mañana Mulder.

Mulder se volvió a despedir de ella con otro beso y salió de la habitación haciendo un gesto de despedida también al compañero de habitación de Scully.



Dos meses después

Aburridos. Esa era la palabra que definía es estado mental de Scully y Mulder en ese momento sentados cada uno en una silla de la oficina, Scully mirando hacia la cristalera y Mulder mirando a la puerta, suspirando de vez en cuando de pura frustración. Los ovnis, mutantes, psicópatas y demás fenómenos paranormales parecía que se hubieran tomado unas vacaciones.

Habían entregado el último informe a Skinner hacía media hora y no sabían que hacer. Scully había sugerido que ordenaran un poco la oficina a lo que Mulder se había negado alegando que la ordenaron el mes pasado y que su decálogo de limpieza empezaba en no limpiar más de lo necesario.

-Espero que no sigas el decálogo en casa- le había dicho ella sonriendo.

Porque así era. Vivían juntos. Desde hacía dos semanas más o menos. En el apartamento de Scully. Lo decidieron porque era un piso más amplio y soleado que el de Mulder. Además tenía la ventaja de no tener decenas de manchas de algo comestible en la moqueta del salón.

Sin embargo la primera vez que hicieron el amor fue en casa de Mulder. Había pasado una semana desde que Scully tuvo el desafortunado encuentro con el individuo del bar. La herida de bala estaba a punto de cicatrizar y casi no le dolía al mover el hombro. Esa tarde habían ido a casa de Mulder a ver una película. Pero menos verla hicieron de todo. Mulder empezó a darle un masaje a Scully. Sus manos se deslizaron por la espalda desnuda llena de pecas y besó cada una de ellas haciendo que ella se estremeciera. Eso fue el pistoletazo de salida para lo que iba a venir después. En el sofá primero. Contra la pared después. Por último en esa cama que tenía Mulder con un espejo en la parte de arriba en un colchón que no era de agua. Tenían que estar en condiciones satisfactorias los dos y lo estaban. Tenían que dar el 100% y dieron el 200%.

Scully haciendo caso omiso a la opinión de Mulder sobre la limpieza había empezado a abrir cajones del escritorio. No tenía ganas de hacer todo el trabajo ella sola pero no parecía que Mulder tuviera ganas de hacer lo mismo que ella.

-Mulder, me vas a ayudar?
-Porque las mujeres tenéis tanta obsesión con la limpieza -dijo utilizando esa media sonrisa que la volvía loca. Pero no, hoy tenía que hacer que le ayudase.
-Porque no queremos vivir en una pocilga. Aunque por lo que parece a algunos hombres os gustaría vivir allí.
-Es no es verdad -Mulder parecía ofendido- pero solo limpiamos cuando hace falta.

Pero ella ya no hacía caso a su compañero mientras revolvía los cajones del escritorio. Lo había catalogado como tema perdido en el tema de la limpieza. Pero como le hiciera lo mismo en casa se iba a enterar. Sonrió al pensar eso. Mulder y ella viviendo juntos! Casi no se lo podía creer. Él seguía teniendo el apartamento de Alexandria para no levantar sospechas en el FBI pero se había llevado progresivamente sus cosas hasta establecerse definitivamente en Maryland. Lo primero fueron sus cosas de afeitarse, Mulder se pasaba ahí casi todas las noches en la casa de ella, algunas con sexo, otras por el simple hecho de dormir abrazados y luego era engorroso ir otra vez a su casa a afeitarse, ducharse y cambiarse a las siete de la mañana. Después fue la ropa por el mismo motivo. Después de llevar casi una semana el mismo traje Scully decidió hacerle un hueco en su armario y cómoda para que se trajera algunas cosas. La pecera estaba en proyecto, pero no estaban aún convencidos. Esa era la excusa para visitar asiduamente el apartamento, si no podría estar abandonado durante semanas sin que nadie se presentara allí.

En su exploración por los cajones del escritorio Scully había encontrado una radio portátil. Con satisfacción comprobó que tenía pilas y que todavía funcionaban.

-No sabía que tuvieras una radio por aquí -dijo mientras se la enseñaba.


Mulder, que se había levantado de la silla y estaba en el archivador mirando unas antiguos expedientes, se giró con asombro.

-Ni me acordaba que estaba por ahí.
-Tu y tu memoria fotográfica -se burló Scully.
-Ponla y así no nos aburriremos.

Scully la volvió a encender y subió el volumen para que los dos la pudieran oír. Dejó la radio sobre el escritorio. Mulder ya se había sentado en la silla y Scully aprovechando eso se puso delante de él moviendo las caderas al compás de la música. La canción tenía una música de tambores acompañados ocasionalmente por lo que parecía una flauta que le daba un toque místico. La letra en ese momento era casi la misma, lo que le daba un toque exótico.

I'm going hunting, I'm the hunter, I'm the hunter.

Mulder le hizo señales para que ella se acercara. Cuando estuvo lo suficientemente cerca él puso sus manos en su trasero, como rodeándola y empujándola suavemente hacía él la obligó a que se sentara a horcajadas sobre sus piernas.

-Te he cazado -dijo Mulder con una sonrisa.
-Solo porque yo he querido -dijo desafiante ella mientras se intentaba levantar, pero Mulder no la dejaba.

Forcejearon un poco hasta que ella se cansó de ese juego.

-Eres un crío.
-Tú eres mi presa y no te voy a soltar.

Los pechos de Scully estaban a la misma altura que Mulder y ese día Scully se había puesto una camiseta con cuello en forma de V lo que le dejaba un escote generoso para el punto de vista donde Mulder se encontraba. No podía dejar pasar esa oportunidad y él lo sabía aunque se daba cuenta del lugar donde se encontraban, pero no le importaba. Así que empezó a darle pequeños besos en el escote. Fue subiendo hasta llegar al cuello de Scully donde continuó lo que estaba haciendo.

-Mulder... -dijo ella casi sin aliento- Alguien puede venir...
-Tonterías -le interrumpió Mulder- Kimberly se acaba de ir y Skinner no ha venido aquí casi nunca.

No muy convencida del razonamiento de su compañero de trabajo, y ahora de casa, pasiones y todo lo que se le ocurriera, Scully se dejó llevar por las sensaciones de los labios y la lengua de Mulder en su cuello. La boca subió hasta su barbilla donde le dio un pequeño mordisco. Hasta que por fin llegó al destino ansiado por los dos. Fue la misma descarga eléctrica que le recorría el cuerpo cuando sus bocas se juntaban.

Ocurrió todo en un momento. Tocaron a la puerta y sin esperar a una contestación la abrieron dejándolos sin capacidad para reaccionar. Era Skinner con un expediente en la mano.

-Agente... -dijo antes de percatarse de la situación en la que ellos se encontraban.

Skinner se dio cuenta de que había algo que no estaba bien en esa escena. Podía jugar a las siete diferencias y aún le sobrarían seis. Scully estaba sentada encima de las piernas de Mulder. A horcajadas para más señas. Y su cara estaba roja pero no sabía si era por haberles cogido en esa situación o por lo que estaba haciendo antes. Porque un segundo antes había visto algo que podía haberse ahorrado si hubiera esperado a que le dijeran que pasara. Scully y Mulder besándose, Mulder y Scully dándose el lote. Pensara como lo pensara necesitaría meses de terapia para olvidarlo.

Ellos tampoco es que les alegrara que su superior directo les hubiera visto en aquella situación, más bien se habían quedado paralizados. Scully fue la primera en reaccionar. Ver a Skinner con la boca abierta y los ojos saliéndose de sus órbitas fue más que suficiente para que saliera enseguida del estado catatónico en el que se encontraba. A la vez que se levantaba de los muslos de Mulder acercó su boca a la oreja de este.

-No has dicho que Skinner nunca venía? -le dijo en tono de burla.

Viendo que a pesar de la gravedad de la situación Scully se lo estaba tomando tan bien y en vez de apartarlo bruscamente bromeaba incluso con ello decidió no ser menos y pedirle explicaciones a su jefe del porque estaba allí.

-A que ha venido señor?
-Me he dado cuenta de que la agente Scully no ha firmado su informe y como mi secretaria no estaba he decidido a bajar yo mismo -Skinner miraba a un punto indefinido en medio de ellos. Todavía tenía la imagen en su retina. Mulder se había atragantado con una pipa y Scully le estaba haciendo el boca a boca, sí, esa era la explicación mejor para lo que había visto.

Dejó el informe sobre la mesa. Scully cogió un bolígrafo y estampó su firma en el lugar correspondiente. La tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo.

-Se me habrá olvidado -dijo acercándose a Skinner y dándole el informe.

Otro momento de tensión. Skinner dudó un poco en irse, pero luego pensó que el atragantamiento de Mulder y el boca a boca de Scully era una teoría bastante buena y eso a él le sobraba. No quería saber la verdad. Sabía desde siempre que Scully acabaría haciendo muchos boca a boca con Mulder. Así que con un gesto de despedida se dirigió a la puerta.

-Señor -le paró la voz de Mulder- Respecto a lo que ha visto...
-No me tiene que explicar nada, agente Mulder.
-Pero queremos explicárselo -ahora hablaba Scully- Usted se ha portado muy bien con nosotros. Le consideramos un amigo además de nuestro jefe -añadió tímidamente.

A la mierda el atragantamiento, si ellos estaban dispuestos a contarle la verdad él no se iba a negar, así que se giró hacia ellos y se cruzó de brazos.

-Soy todo oídos.
-Verá... -empezó Scully- Mulder y yo llevamos saliendo juntos desde hace dos meses más o menos.
-Eso fue más o menos... -intentó relacionar Skinner.
-Cuando le dispararon el hombro Lo intentamos llevar en secreto porque sabemos las normas del FBI sobre las relaciones entre compañeros -explicó Mulder.
-Queremos estar juntos de forma privada, pero también laboralmente. Tenemos miedo que cuando se sepa lo nuestro nos separen y a alguno lo cambien de departamento.

Skinner les sonrió. Si era por eso estaba todo arreglado.

-Esa norma se hizo porque algunos agentes no sabían diferenciar lo personal de lo profesional. Conocen a Sara Fox y a Gil Petersen?
-Gil trabajó conmigo a Crímenes Violentos -asintió Mulder.
-Sara fue destinada allí hace cinco años. Les pasó lo que a ustedes, se enamoraron y actualmente están casados.
-Gil casado! -se asombró Mulder- Es increíble.
-Y siguen trabajando los dos como compañeros en crímenes violentos.

Ambos agentes se quedaron perplejos. Casados y trabajando juntos? Como podía ser? Skinner soltó una carcajada al ver su cara y se explicó.

-Según me explicaron se les puso en periodo de pruebas. Si su vida personal no interfería en su trabajo podía continuar trabajando juntos. Lo mismo podían hacer ustedes. Pero sin demostrar tan efusivamente sus sentimientos como ahora.
-Lo sentimos señor, ha sido un pequeños desliz. No volverá a ocurrir -aseguró Scully.
-Es que cuando los fenómenos paranormales faltan en algo hay que entretenerse.
-Mulder! -Scully se puso roja.
-Ya se que está siendo una época de sequía en sus casos, pero jugar al parchís es un forma de entretenerse sin temor a que les descubran -dijo Skinner sonriendo.

La radio seguía sonando ajena a los acontecimientos que habían pasado en ese despacho. La música distaba de los programas que hacían continuamente de pop-rock, esta era mucho más misteriosa.

As the walls are closing in, and the colors fade to black, and the night is falling fast and deep into the sea, and in the darkness all that I can see…

La locutora había dijo que la canción se titulaba Black y así lo vio Scully durante un momento, todo negro. Desde hacía varios días le venían dando mareos sin motivo ni explicación.

Se puso la mano en la frente e intentó no caerse mientras se dirigía a su silla.

-Scully, está bien? -le preguntó Skinner.
-Si señor -le contestó sentándose- solo es un ligero mareo, me dan a veces.
-Deberías ir al medico -le aconsejó Mulder levantándose del sillón y yendo hacia ella.
-Fui hace días. Hoy tendrán los resultados.
-Ya que no tienen nada que hacer en estos días se los pueden tomar libres -Skinner se dirigió hacia la puerta- De los suyo ya me ocuparé yo.

Skinner salió del despacho y cerró la puerta. Aprovechando que Mulder se encontraba a su lado, Scully le pegó un suave puñetazo en el brazo.

-No deberías haber dicho eso a Skinner.
-El qué? -preguntó él inocentemente.
-"No tenemos mucho trabajo, así que nos entretenemos así" -dijo ella imitándole.
-Y no es así?

Mulder le dio un beso, pero ella lo rechazó y le dio un pequeño empujón para que la dejara levantarse. Cogió su chaqueta del perchero que había en el despacho y se la puso dispuesta a salir.

-Me voy al hospital a por los resultados -dijo cogiendo su bolso- Cuando vaya a casa no quiero ver ni una taza de café en el fregadero -advirtió saliendo.

-Mulder suspiró mientras guardaba la radio y los expedientes. Al llegar a casa le tocaría hacer el trabajo duro



Continuará

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